Solo el servicio de emergencias supo del terremoto
M. Cobas | La Voz de Galicia
Eran las 5.41 horas de la madrugada de ayer cuando el suelo bajo Viana do Bolo tembló. Lo hizo con una magnitud de 2,5 según la escala Richter, la misma que dice que por debajo del 3,5 no son normalmente sentidos (aunque sí registrados). Un calco exacto de lo ocurrido ayer en el oriente ourensano.
Del terremoto solo se percataron los servicios de emergencias, que enviaron un fax al ayuntamiento explicando lo que había sucedido: una sacudida con coordenadas 42.1702 de latitud y -7.1099 de longitud, con una profundidad de 16 (que a efectos prácticos viene siendo al sur de la capital municipal, en dirección a A Gudiña). Fue así como uno de los funcionarios descubrió que lo que esa misma noche había confundido con un transportista que arrancaba su camión para empezar la jornada laboral había sido, sin embargo, un temblor. «Movemento non sentín, só ruido», cuenta el trabajador municipal por boca de otra compañera, que se confiesa que estaba «en duermevela a esa hora, e non souben nada». Y fue, si no el único, de los pocos que se percató de algo. Porque el tema, lejos de ser la noticia más comentada de la jornada, era recibida por los lugareños con total incredulidad.
«Ninguén me comentou nada»
«Débeste equivocar, porque eu non sentín nada, e tampouco oín dicir nada por aquí» era la respuesta que se recibía una y otra vez en los diferentes bares de la localidad (que sin duda habrían sido el corrillo perfecto para contar las experiencias del terremoto, si es que alguien se hubiese dado cuenta). Lo constata Pepe desde el bar Dani. «Non me enterei de nada, e non me comentaron nada os clientes tampouco». Lo mismo que contesta Adelina desde O Emigrante, María desde el café Rafael, Silvia desde el Viana 76 y Elvira desde O Chicote. Y eso que la pregunta fue hecha a primera hora de la tarde, esto es, con tiempo suficiente para que la gente hubiese comentado con sus vecinos lo que había pasado.
Viendo que no se enteraron ni los vecinos, tampoco sufrieron las embestidas del terremoto ni los edificios ni otras instalaciones. Ningún parte de daños, ni el más mínimo. Lo constata José Manuel Rodríguez, miembro de la agrupación de voluntarios de Protección Civil. «A min non me chamou ninguén por cousa algunha». Y asegura que, como todos los demás encuestados, él tampoco supo nada de que la tierra había temblado bajo sus pies. «Hoxe estiven traballando e non souben nada da noticia», aseguraba. De hecho, reconocía enterarse por la periodista de que el movimiento sísmico había escogido Viana para hacerse notar (es un decir). Se confirma lo dicho por Richter, que un movimiento de escala 2,5 no se aprecia.